Dinosaurios en la Rioja

La era del Peladillo

Génesis de una Huella


Dinosaurios en La Rioja (Ruta de los Dinosaurios)

La paleoicnología es el estudio de las huellas e improntas dejadas por la marcha o la actividad de organismos del pasado. Puede aportar importante información sobre el modo de vida, alimentación, estructura social o posibles migraciones. En las localidades riojanas de Munilla, Enciso, Igea, Grávalos y Cornago se localizan algunos de los más espectaculares yacimientos paleoicnológicos de Europa, con huellas y rastros de Dinosaurios del período Jurásico. Estas localidades, así como algunas otras del norte de la provincia de Soria, se constituyen geológicamente a partir de materiales lacustres y deltaicos mesozoicos, depositados en hábitats en los que abundaban Dinosaurios como los Iguanodóntidos, Terópodos carnívoros de mediano tamaño y Saurópodos herbívoros de gran tamaño. Sus abundantes huellas nos permiten, aplicando métodos de investigación adecuados, deducir las características paleoecológicas y paleoetológicas de las Dinofaunas jurásicas riojanas. Durante el Cretácico, periodo geológico posterior al Jurásico hace unos 120 millones de años, en la comarca, gracias a su clima suave, abundaban las zonas pantanosas y una densa vegetación. Este fue el hábitat donde se desarrollan y vivieron los dinosaurios.



Localidades de Interés Palontológico en La Rioja


Pasear por las tierras del Río Cidacos es poder trasladarse millones de años atrás. Descubrir, en Enciso, las pisadas de los dinosaurios, la huella impresa de la vida. La Rioja Baja conserva varios de los mayores yacimientos de icnitas (pisadas fósiles de dinosaurios) que se conservan en el mundo. Alguno de los más espectaculares se concentran en el Alto valle del Cidacos. Los puntos de interés se concentran en dos localidades: Munilla y Enciso. En el primero podemos destacar el yacimiento de la Umbría del Portillo donde podemos observar un rastro de 11 pisadas de un carnosaurio de mediana talla entre otras. Podemos encontrar más restos próximos a la aldea de San Vicente. Algunos de los yacimientos más importantes a lo largo de la Ruta de los Dinosaurios son: Peñaportillo y Barranco de la Canal en Munilla. El yacimiento de Arnedillo. Valdete y Valdemurillo en Préjano. La Senoba, Virgen del Campo, Valdecevillo, Poyales, Navalsaz y Cuesta de Andorra en Enciso; y Los Cayos y Era del Peladillo en Cornago. Todos los yacimientos se encuentran convenientemente señalizados, de manera que su localización resulte muy sencilla. Existen además paneles didácticos que facilitan la comprensión en una visita autoguiada, pero es sin duda la experiencia de un guía especializado la que nos permitirá disfrutar al máximo de este viaje al pasado.

Los dinosaurios riojanos vivieron en el húmedo y templado periodo Cretácico, posterior al Jurásico, perfecto para que prosperasen y dejasen testimonio digital a los hombres que habrían de venir 120 millones de años después. Los yacimientos localizados en la región llegan a veinte, y la mayor concentración se encuentra en los alrededores de El Enciso, localidad donde se levanta el Centro Paleontológico. Siguiendo la ruta, se alcanzan los yacimientos de Virgen del Campo, en los que incluso se pueden apreciar las marcas orográficas que dejó un terremoto. En Valdecedillo, muy cerca del anterior, aparecieron las huellas de un teródoto y, descendiendo por el barranco, aparecen más huellas, entre ellas las que dan cuenta de la cohesión de un grupo familiar de dinosaurios. Los Cayos es otro de los yacimientos más atractivos y aporta a la colección de improntas prehistóricas las de los grandes carnívoros. En Era del Peladillo, cerca del río Linares se halló, por vez primera, el Hadrosaurichnoides igeensis, un dinosaurio sorprendente que presentaba una serie de placas córneas en el dorso y en la cola. Sin embargo, en Igea, donde se llega por la carretera 283, no son las huellas de los grandes reptiles las que seducen la vista, sino el tronco de un árbol fósil que tal vez llegó un momento en el que no pudo hacer frente a las caricias de los lomos de los saurios. Opciones Por otra parte, a los que no les atraigan estas moles prehistóricas pueden optar por otras rutas tan sugerentes como la del Duero, que nace en el Pico de Urbión para contonear sus meandros por media Castilla y León. Soria rinde pleitesía al curso del Duero con el pulcro románico de San Juan de Rabanera, Santo Domingo y San Pedro, concatedral de Soria reconstruida en el siglo XVI, y ermitas como San Saturio, un mordisco de la fe en la roca. A partir de Almazán, los paisajes son cada vez más llanos y saludan a un Duero mucho más sosegado: el preludio de la calma de la ribera ancha y los páramos que aparecen en el Duero burgalés. Luego, Valladolid y Zamora son regadas por sus aguas y, en esta última región, se mira en el Duero la ciudad de Toro, sembrada de conventos e iglesias como su Colegiata del siglo XII. Si esta refrescante ruta suena a poco para los rigores del verano, siempre se puede viajar por la ruta del agua en la zona occidental de la provincia de Zaragoza, donde los embalses, los ríos o balnearios son oasis que rebaten los argumentos de la canícula veraniega. El paso irrenunciable en esta ruta es el Monasterio de Piedra, en el que aún quedan restos del antiguo recinto amurallado y de la Iglesia de Santa María de la Piedra. Actualmente, las celdas monásticas son habitaciones de hotel enclavadas en un parque natural, casi virgen a la intervención de la mano humana, decorado por la naturaleza con estanques, grutas y cascadas, como el Baño de Diana o la Cola de Caballo. Bellezas líquidas que nadie debería perderse.

 

 

 

 

 

La era del Peladillo

Génesis de una Huella

De especial consideración y causa de difusión universal son sus yacimientos de Hidrosaurichnoides igeensis. Hidrosaurichnoides quiere decir pisada similar a la de los hadrosaurios; igeensis, que es en honor al pueblo de Igea, lugar en donde han aparecido este tipo de icnitas. Son dinosaurios hervíboros, bípedos, ornitópodos que tienen los pies con cuatro almohadillas: una en cada uno de los dedos y otra en el talón. La peculiaridad con respecto a otros tipos de pisadas de dinosaurio es que tienen membrana entre los dedos. Aparecen un gran número de huellas en la "Era del Peladillo " producidas por el paso de una manada de este tipo de dinosaurios. Estas huellas corresponden a la época del Cretáceo Inferior al igual que el "árbol fósil", una conífera fosilizada de unos veinte metros de largo. Cornago ofrece la posibilidad de realizar un viaje al pasado, a la época en que los dinosaurios dominaban la tierra. En aquella era, hace 120 millones de años, lo que es ahora La Rioja presentaba un aspecto muy diferente al actual, con abundantes zonas pantanosas y densa vegetación, el hábitat ideal para el desarrollo de estos “lagartos terribles”, significado de la etimología griega de la palabra dinosaurio.

El yacimiento de Los Cayos, a tres kilómetros del centro urbano de Cornago, es el más importante de La Rioja. En él encontramos centenares de huellas de grandes dinosaurios carnívoros de diferentes especies que datan del Cretácico, ciclo geológico posterior al Jurásico, momento en que comenzaron los movimientos de los continentes, período de clima benigno y húmedo que reunía las características necesarias para la vida de los dinosaurios. En el yacimiento de Los Cayos destaca un rastro de 26 icnitas (huellas) de tres dedos, que oscilan entre 35 y 45 centímetros, y se conservan en un excelente estado. Si bien el estudio de las huellas es relativamente reciente, en La Rioja eran conocidas de antiguo por pastores y habitantes de la zona acostumbrados a recorrer estos parajes, y la imaginación popular ya había dado origen a diferentes leyendas e historias. Así, habían sido atribuidas a causas tan originales como pisadas del caballo del Apóstol Santiago de un gigantesco león que habría recorrido la zona. De hecho, el primer rastro del que se tiene noticia fue descubierto en 1802 en Massachusssetts (Estados Unidos), y en España los primeros hallazgos datan de finales del siglo XIX).

La gran cantidad de icnitas descubiertas en esta zona de La Rioja ha dado lugar a lo que se denomina Ruta de los Dinosaurios o Vía Cretácica, un recorrido por los diferentes yacimientos de del Camero Viejo y La Rioja Baja: Soto de Cameros (Soto 1 y Soto 2); Munilla (Peñaportillo y Barranco de la Canal); Arnedillo (Yacimiento de Arnedillo); Préjano (Valdete y Valdemurillo); Enciso (La Senoba, Virgen del Campo, Valdecevillo, Poyales, Navalsaz y Cuesta de Andorra); Igea (Era del Peladillo); Inestrillas (Ermita de la Virgen del Prado) y, por supuesto, Cornago (Los Cayos) Además de en La Rioja, en la Península Ibérica estos saurios antediluvianos dejaron sus rastros más notorios en Asturias, Burgos, Cantabria, Castellón, Lérida, Guadalajara y Soria. Igea es una pequeña localidad de La Rioja Baja, desde hace unos años ha adquirido cierta notoriedad por sus yacimientos paleontológicos (yacimientos de huellas de dinosaurio, fósiles....) que se encuentran repartidos en diferentes términos del territorio municipal, En la actualidad se encuentran catalogadas más de 3.000 huellas de dinosaurio. Hablar de la geología de Igea supone situarse en la era secundaria y en esta época un gran delta ocupaba la localidad y en esos materiales fangosos caminaban los dinosaurios, los cuales nos han dejado sus huellas (icnitas), también podemos encontrar fósiles de agua dulce, salada y salobre, junto con restos de vegetales (coníferas, helechos, arborescentes, etc.)


Además de las huellas, el pueblo dispone de un MUSEO PALEONTOLÓGICO situado en la segunda planta del Ayuntamiento, donde se han ido recogiendo los materiales geológicos (minerales, rocas, fósiles) que los escolares - verdaderos impulsores de esta actividad junto con los maestros- han ido recogiendo a lo largo de los últimos años en sus salidas escolares y de público en general. Los materiales que presenta son de la era secundaria, cretácico Inferior, en facies Weald, (con una datación de 120 millones de años).

En la catalogación y estudio de las piezas de éste museo ha intervenido la sección de geología de la sociedad de ciencias "Aranzadi " de San Sebastián. En el museo se encuentra (actualmente en proceso de limpieza por la sociedad de ciencias de Aranzadi) el ejemplar fosilizado más completo de España, con 74 piezas óseas del Dinosaurio herbívoro Hysilphodon Foxii. Era un pequeño y veloz corredor bípedo de unos 2 mts de largo, es considerado como la gacela de los dinosaurios. Solo se conservan diez ejemplares en Inglaterra procedentes de la isla de Wight. En Teruel y Castellón hay restos sueltos. La sociedad de ciencias de Aranzadi dio anuncio en San Sebastián que había identificado el resto de mandíbula (maxilar izquierdo) de un dinosaurio Therópodo, denominado BARYONYX, encontrado en Igea , del que solo se encuentra otro ejemplar en Surrey (Reino Unido) expuesto en el museo británico. Según explicaron los investigadores Ángel Torres y Luis Ignacio Vieira éste dinosaurio habitó La Rioja hace 130 millones de años, era un mamífero con cráneo y mandíbula "morfológicamente cocodrilianas", capaz de adquirir una postura cuadrúpeda y dotado de un garfio extraordinario para ensartar peces de gran tamaño, "tal como reveló el contenido estomacal del ejemplar inglés, repleto de gruesas escamas de un pez denominado Lepidotes, muy frecuente en La Rioja". Estamos hablando de un dinosaurio de una longitud de entre 6 y 10 mts. y con una altura y de entre 3 y 4 mts. y un peso aproximado de 2.000 kilos. El nuevo dinosaurio descubierto por los geólogos de Aranzadi en 1983 en una zona calcárea de Igea ha sido identificado después de un largo proceso de investigación, ya que después de proceder a su extracción y limpieza, solo identificaba una fila de alvéolos dentales que evidenciaban su pertenencia a un resto maxilar izquierdo de un dinosaurio Therópodo, no comparable a ninguno de los maxilares descritos en la bibliografía especializada. Los científicos recurrieron a las colecciones paleontológicas del museo británico y solicitaron compulsar el resto de la mandíbula con el resto de la mandíbula de Baryonyx, que está expuesto en las salas de historia natural, pudiendo identificar así los restos. Quizás el descubrimiento más espectacular haya sido un tronco fósil de conífera de 11 mts. De largo, éste magnífico tronco se encuentra a 4 Km del pueblo, en la colina que está enfrente a la ermita de la virgen del Villar, y se encuentra situado a pie de carretera en dirección a Cornago. Las huellas que hay descubiertas en la era del Peladillo y durante la primera quincena de Julio, desde hace varios años, un grupo de estudiantes becarios se encargan de varios trabajos, en este último año el trabajo ha consistido en la limpieza y sellado de las grietas y consolidación de fragmentos sueltos. Durante las mañanas los becarios efectúan el trabajo en el campo y por la tarde participan en cursos y seminarios que imparte personal especializado de la Universidad de La Rioja, en locales del Ayuntamiento. El director de los campos de trabajo es Félix Pérez Lorente. Del yacimiento de la Era del Peladillo, se puede decir que es el tercero del mundo en cuanto al número de huellas que contiene y en los estudios que se están haciendo en él, hasta ahora se ha encontrado: · Una rastriada de un dinosaurio de andas plantígradas. · Una huella de dinosaurio bípedo herbívoro nueva, que tiene membrana interdigital, a éste se le ha dado el nombre de la localidad, "Hadrosaurichnoide Igeensis". · La huella de herbívoro bípedo más pequeña de La Rioja ( 8 cm. de larga). · Una manada de dinosaurios herbívoros cuadrúpedos (Saurópodos). · Una manada de dinosaurios herbívoros bípedos, que dejan las icnitas llamadas "Hadrosaurinoide". · Un grupo de dinosaurios carnívoros bípedos, formado por 3 individuos y otro por 2 individuos (terópodos). Un grupo de dinosaurios carnívoros bípedos pequeños (coelurosaurios) que pasan por un canal. Hace 120 millones de años, durante el período Cretácico, momento del inicio de los movimientos de los continentes, con clima benigno y húmedo, La Rioja presentaba abundantes zonas pantanosas y densa vegetación siendo el habitat ideal para el desarrollo de los dinosaurios, animales increíbles de los que hoy nos quedan sus huellas grabadas en la roca. Los yacimientos riojanos presentan una gran cantidad y riqueza de huellas fósiles de dinosaurios, denominadas técnicamente icnitas. Estos yacimientos paleoicnológicos son especialmente relevantes por varios motivos. Primeramente porque proporcionan una gran muestra de icnitas en un área geológica y geográficamente bien definida y en segundo lugar porque aparecen, en la misma zona, en varios niveles lo que demuestra la existencia de distintos grupos de dinosaurios durante un prolongado periodo de tiempo del Cretácico. Por todo ello podemos considerarlo el conjunto más importante de España y uno de los más importantes de Europa. Aunque las icnitas sean, tal vez, los más excepcionales de los restos fósiles, no hay que olvidar la existencia de otros restos paleontológicos que nos ayudan a conocer el habitat en La Rioja en este período geológico: gusanos, bilvalvos, gasterópodos, sin dejar de mencionar plantas, raíces o troncos e, incluso, riples, curiosos restos pétreos que denotan movimientos de oleajes o terremotos. La existencia de estas huellas se conoce en nuestra región desde tiempo inmemorial. Las gentes del lugar, imbuidas de las leyendas medievales sobre el Apostol Santiago venían considerándolas tradicionalmente como huellas de su caballo. Los primeros estudios sobre la existencia de huellas fósiles de dinosarios en La Rioja se debieron a Cánovas y Santafé en un artículo titulado "Icnitas de reptiles mesozoicos en la provincia de Logroño" publicado en 1971 en la revista Acta Estas huellas fósiles conservadas en La Rioja han sido posibles fundamentalmente por la composición geológica del suelo de Los Cámeros. Hoy podemos apreciar las pisadas gracias al carácter pantanoso que la zona tenía en el Cretácico. Los dinosaurios fueron dejando su rastro al pisar un terreno fangoso y muchas de estas pisadas quedaron marcadas al ir secándose el barro y endureciéndose ligeramente. Con el paso del tiempo estas huellas se cubrieron por una capa de sedimentos que se solidificaron dando lugar a diferentes clases de rocas pero conservando la huella fósil. Posteriormente los movimientos geológicos y la erosión harán aflorar estas huellas. Si el material sedimentario era más blando que aquel sobre el que el animal marcó su huella ésta aparecerá rehundida; por el contrario si es más duro la huella se conservará en epirrelieve en el material que la cubrió. Sin embargo, este proceso no es ni sencillo ni frecuente. Por ello el conjunto de icnitas de La Rioja es una muestra de excepcional interés por su cantidad y calidad. Estudio de las huellas Gracias al estudio de las icnitas podemos saber qué animales habitaban La Rioja en este período y sus costumbres. Las huellas fosilizadas nos permiten establecer una serie de datos como son: · Identificación del animal, su fuerza física y peso aproximado · Modo de locomoción, forma de moverse y velocidad de marcha · Forma y número de las patas en las que se apoyaban: garras al final de los dedos, en forma de almohadilla, con membrana interdigital, talón alargado o redondeado; bípedo o cuadrúpedo Análisis de su conducta: gregarismo, dirección de sus desplazamientos, etc. Gracias a las icnitas, y también gracias a los restos óseos encontrados sabemos cuales eran los dinosaurios que poblaban nuestra región.

Mònica Pujadó Coll y Rodolfo Lomascolo Szittyay, 1997-2002
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